Vistas públicas: La educación en las artes en Puerto Rico

Este escrito fue preparado con el fin de participar a modo de ponencia en las vistas del Task Force Social de Puerto Rico, celebradas durante el mes de agosto de 2020 

Raquel Torres-Arzola, MFA
Coordinadora de Educación
Coordinadora del Programa de Estudios Independientes
Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico

  • Saludos. Buenas tardes a todas, todes y todos. Agradezco a Marianne Ramírez Aponte y al Task Force Social por la invitación y saludo de manera muy cordial a las compañeras y compañeros de panel. 
  • Para presentarme brevemente, mi nombre es Raquel, soy coordinadora educativa para el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. Durante 7 años fui maestra en varias escuelas de nivel intermedio y superior del Departamento de Educación. De igual manera he sido profesora en varias universidades públicas y privadas del país. En el 2014 fui curadora pedagógica para la 4ta Trienal de San Juan: América Latina y el Caribe. Y junto a unos compañeros me encuentro auto-gestando una colectiva de artistas organizada como un taller comunitario de arte, diseño y de educación. 
  • Se me ha solicitado hoy presentar una breve reflexión en relación a la educación de las artes en Puerto Rico, dirigida principalmente a presentar a ustedes lo que es el Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo como un espacio de exploración, que lleva tres años en construcción, desarrollo y evaluación. El PEI es un espacio de investigación dirigida para la generación de nuevas pedagogías, nuevos saberes y metodologías que recibe participantes nacionales e internacionales bajo un enfoque multidisciplinario en el cual dialogan el arte, la música experimental, la cinematografía y las prácticas de curaduría, crítica y teoría.
  • Debido al corto tiempo que tenemos he decidido organizar la presentación alrededor de tres puntos fundamentales en relación a la educación que ofrecen base a lo que hacemos en el PEI. 
  • En primer lugar, me parece fundamental hacer constar que la educación ES un proceso humano, por consecuencia le son inmanentes la pregunta, la duda, la exploración, el crecimiento, el cuestionamiento, el dolor, el descubrimiento, las contradicciones y el error. En ese sentido, educar para el arte es educar además para el libre desarrollo de la creatividad desde el reconocimiento de esa humanidad que determina y define el proceso.
  • Por consecuencia, como proceso humano, el eje de la educación no debe ser el conocimiento, sino el individuo y la posibilidad de su propio descubrimiento, de aprender a ser crítico con sus intereses, convicciones y subjetividades, de las verdades que habita y de sus propias contradicciones enmarcadas en el saber como estructura, en el contexto como referente y en creación de nuevos saberes.

  • Como proceso humano además, la educación no se desarrolla de manera progresiva, lineal, o exponencial. Sino que se experiencia más bien como una serpentina que va topándose con los vacíos, las rupturas, las discontinuidades, y que va tendiendo puentes, procurando entendimientos comunes desde la experiencia, desde el construir alternativas y desde la posibilidad de establecer métodos de compartir, sanar y colaborar.  
  • En segundo lugar,  debemos referirnos y comprender el espacio educativo como una comunidad donde el proceso de aprender es interdependiente. Según Bell Hooks, la efectividad del proceso depende de que todos los miembros que pertenecen a esa comunidad (que es el salón de clases) muestren y actúen desde y para el interés del colectivo. El proceso de aprender se afecta directamente ante el interés de sus participantes en les otres, el interés en escuchar la voz de les otres y en reconocer la presencia, las realidades y necesidades de les otres. Todos y cada uno de los miembros de esa comunidad que es el salón de clases tienen la capacidad y la responsabilidad de contribuir a la dinámica; y sus contribuciones deben acogerse como recursos fundamentales del proceso. 

  • En tercer lugar, sobre el contexto, me interesa señalar que ese proceso humano que llamamos educación -al considerarlo desde Puerto Rico- inevitablemente se transforma en un proceso enmarcado en la realidad colonial y neo-colonial como una realidad opresiva en la que el poder se manifiesta socialmente desde anquilosadas estructuras raciales, de género y de clase, de las cuales el espacio del arte tampoco está ajeno. 
  • Por consecuencia, inmersos en nuestro contexto, tanto al arte como la educación son de manera inmanente procesos políticos. 
  • Debo decir – como un punto añadido – que mi posición en relación al debate entre posturas institucionales o anti-institucionales es una híbrida que responde a las necesidades de lo que somos como país. La pobreza y abandono que vive la mayoría de la población puertorriqueña y lo inaccesible del arte como materia y práctica necesita de instituciones públicas que aseguren una educación liberadora. Esto no se puede dejar de ninguna manera en las manos del mercado. Por consecuencia, se hace fundamental reconocer que nuestras instituciones públicas necesitan de grandes transformaciones y de individuos comprometidos en empujarlas hacia funcionamientos que aseguren acceso y procesos de educación como los que hemos descrito aquí. Es por ello que necesitamos de la variedad de actividades pedagógicas comunitarias y no institucionales que tenemos, desarrolladas desde espacios emergentes o autónomos. Desde mi perspectiva, unas nutren a las otras y permiten en su interacción la evolución y transformación del individuo y, por consecuencia, del proceso creativo y de los saberes.  Mi llamado sería a la colaboración entre unas y otras conscientes de su interdependencia. 
  • Dicho esto, quiero entonces hablar sobre la programación del MAC. Quienes laboramos en el programa de educación buscamos acercar el arte a la vida, y la vida a los procesos de creación y búsqueda. Estamos muy conscientes de que hace falta educar en relación a nuestro arte, a nuestros artistas, a la contemporaneidad del hacer, y además estamos conscientes de que exponerse a una obra es en sí tanto una experiencia como un proceso de ruptura y crecimiento cognitivo y emocional. Pero, además, sabemos que se hace necesario aprender para la vida. Es por ello que Helguera  y Camnitzer aseguran que el conocimiento sobre el arte no termina cuando aprendemos de una obra, sino que aprender sobre arte es también aprender a vivir. 
  • Conscientes por consecuencia de esas interdependencias, el MAC no sólo colabora con estudiantes, familias, públicos especializados, poblaciones vulnerabilizadas y personas con acceso limitado al arte como personas sin hogar y mujeres sobrevivientes de violencia doméstica como una institución histórica, sino que además impacta en su programación a maestros y educadores en las Bellas Artes y a educadores de otras materias, desde una perspectiva multidisciplinaria, procurando a su vez impactar y reforzar esa cadena de procesos multidireccionales. 
  • Particularmente, el Programa de Estudios Independientes fue creado precisamente tomando en cuenta las necesidades de formación y educación de nuestra comunidad artística. El PEI inició en el 2016 bajo la coordinación del artista José Luis Vargas. En esta edición participó un grupo de jóvenes híbrido compuesto de estudiantes universitarios y estudiantes de escuela superior. Los objetivos del programa permitieron a estos jóvenes desarrollar juntos proyectos de vinculación entre el arte y las comunidades colaborando con instituciones como La Fondita de Jesús y el Huerto Capetillo en Río Piedras. 
  • Desde hace un año, y a partir de mi incorporación al equipo de trabajo, buscamos desarrollar el PEI  como esa comunidad afectiva, educativa, solidaria desde el cual exploramos nuevas maneras alternativas de aprender y de educar sobre las artes, así como nuevas perspectivas en relación al descubrimiento y desarrollo multidisiciplinario del Proceso Creativo. Trabajamos en una programación diversa que nos permite una coordinación efectiva entre el ofrecimiento de seminarios de exploración creativa, la discusión de material teórico, la visita a estudios de artistas, la programación enfocada en la auto-gestión creativa, las sesiones de mentoría individualizada y las sesiones de críticas a proyectos. 
  • En cada una de las tres sesiones del PEI, hemos logrado reunir una comunidad heterogénea donde una diversidad de identidades de género, raza y clase interactúan desde distintas disciplinas para lograr discusiones y prácticas de impacto social, comunitario y creativo. De igual manera, a través de los seminarios y mentorías, hemos logrado contactar a esta comunidad con artistas en la diáspora tanto en Europa como en Estados Unidos para compartir intereses, experiencias y puntos de vista sobre el proceso creativo y sobre metodologías del hacer. 
  • Ahora bien, igual que resto del mundo, el PEI se ha visto afectado por el COVID. Y a pesar de que hemos logrado adaptarnos lo mejor posible a la realidad virtual desde el teléfono, el whassapp, el email y el zoom, hemos sido testigos de cómo el acceso a internet ha sacado a la luz y a ha puesto en perspectiva la inmensa brecha de desigualdad que afecta a los más desventajados en el acceso a una educación como la que necesitamos. Quienes más se han afectado son quienes son parte fundamental de nuestra comunidad en formación y de nuestra comunidad artística: las personas de clase trabjadora, pobres, negras, las mujeres, las jefas de familia y personas de la comunidad queer y trans. Para contrarrestar esto, necesitamos y debemos concentrarnos como educadores y agentes de la cultura en establecer alianzas entre quienes hemos tenido hasta ahora el privilegio de poder continuar conectados para ayudar a quienes no. 
  • Hace quizás 10 años teníamos la posibilidad de escoger entre existir de manera presencial o existir de manera virtual. Este momento de pandemias y encierros mal administrados se nos obliga a existir principalmente de manera virtual, ya no somos necesariamente tan libres en términos presenciales. El habitar sólo el entorno virtual implica una segregación amplia pues esta posibilidad cuesta, participar del entorno virtual requiere poder pagar por el acceso por lo que las invisibilizaciones y marginalidades se agudizan cada vez más. Es por consecuencia que se hace fundamental establecer colaboraciones que aseguren cerrar la brecha de esas invisibilizaciones. Porque la educación, como proceso humano, necesita precisamente del acceso para poder ser. 
  • Nuestra conversación en el PEI gira en relación a esto y, sobre todo, a repensar el arte en estas circunstancias. Cómo somos artistas y cómo hacemos arte en esta nueva realidad. 

– Raquel Torres-Arzola, 2020. Todos los derechos reservados.

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