MARCOS IRIZARRY, HOY

Esa polémica sobre la pintura figurativa o sobre la pintura abstracta me parece realmente una tontería. El arte no es una cuestión de figurativo o abstracto, el arte es arte y el hombre es libre de expresarse de una forma o de otra. Y […] con esa nueva expresión que se ha disparado y se ha hecho en Estados Unidos, en Nueva York y en todos lados y Alemania, pues a mí me parece fantástico.

—Marcos Irizarry, 1986

Screen Shot 2015-09-07 at 2.36.30 PM

Con intención retrospectiva y titulada Marcos Irizarry: un vanguardista puertorriqueño, desde el pasado viernes, 29 de mayo, en el Museo de San Juan, se exhibe una bien lograda muestra de grabados y pinturas que datan entre los años 1962 a 1994 y que, vistas en conjunto, mapean la evolución de intereses y tendencias de un artista de reconocida producción universalista, intercontinental y cosmopolita (Jackson, 39).

Un total de treinta y cinco obras reclaman protagonismo en el espacio expositivo debido a su imponente presencia, producto de la contundencia creativa que caracteriza al artista. Desde los grabados en aguafuerte, la xilografía y las experimentaciones en repujado y relieve, hasta el uso del acrílico y azúcar, el collage y el medio mixto sobre lienzo, la exhibición permite al espectador un viaje intenso de amplia profundidad conceptual por un lenguaje plástico muy característico y personal de su autor, que ha sido descrito por importantes historiadores del arte como híbrido, ecléctico y transicional (Jackson, 39; López).

La exhibición, organizada de manera histórico-lineal y progresiva, inicia con un grabado en aguafuerte del año 1962. La pieza Sin título (Las chismosas) marca la influencia de Francisco de Goya en el lenguaje joven y de tendencias expresionistas de Marcos Irizarry, relacionado al movimiento de la “nueva figuración” con el que tuviera contacto como estudiante de arte en España y que, según argumentara el propio artista, le acercaba a colegas de origen suramericanos (Biaggi).

Las piezas que siguen a Sin título (Las chismosas) fechadas de 1963 a 1969, evidencian no sólo la incansable experimentación sobre el aguafuerte y el repujado sino la temporal predilección sobre las múltiples posibilidades de la imagen monocromática: “Lo que yo quería contar sobre la plancha, la imagen que yo quería desarrollar, no necesitaba de otro tipo de técnica, solamente con el blanco, el negro y el gris hecho con el aguafuerte y los relieves que también era como especie de aguafuerte, pero era atravesar la plancha, hacer agujeros en la plancha y tal era la forma más sencilla” (Biaggi).

2-1024x683

A estas piezas les sigue otro Sin título, un mural realizado en aguafuerte sobre papel —de siete pies de alto por veintiún pies de ancho— y que es parte de la colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña [detalle en portada]. El mural, que se muestra al espectador tan imponente como sobrecogedor (Pérez), evidencia el dominio magistral de Irizarry sobre la técnica y sobre la intensa y cadente composición, producto de una infinidad de encuentros entre una indeterminada cantidad de líneas, cuyos entrecruzamientos provocan una multiplicidad de formas que varían entre lo geométrico y lo orgánico, y entre el blanco, el negro y el gris. Este juego entre espacios negativos y positivos, producto de un estudiado manejo que tuviera Irizarry sobre la forma o no forma sugerida sobre un fondo intervenido o sin intervenir, marcará una de las más sólidas características de lenguaje plástico del artista.

serie-mediterraneo-1024x683

A partir de la serie Mediterráneo, Irizarry comenzará una nueva etapa donde incorporará el color desde la experimentación con el aguafuerte y el azúcar: “[…] la imagen se hizo más dinámica y empecé a utilizar color de nuevo, empecé a utilizar la técnica del azúcar, porque es una técnica con la que uno va muy de prisa. Uno puede trabajar y hacer el resto […] y ese gesto libre y suave y rápido lo puedes hacer a pincel y a azúcar, que queda muy bien y muy rico”.

Entre la serie Mediterráneo, fechada entre 1984 y 1985, y la serie Marruecosfechada entre 1993 y 1994, se encuentra el espectador con interesantes experimentaciones en relación a las posibilidades del color y las tensiones formales que resultan del uso de las técnicas del collage y el decollage, el acrílico sobre lienzo y el medio mixto. Según señalara en 2012 el historiador Rafael Jackson: “parece como si Irizarry se situara en el fértil terreno equidistante entre el azar relacionado con la intuición poética más visceral y el control de la reflexión más claramente intelectual” (Jackson, 39). Es imperativo resaltar aquí que el historiador atribuye al marco figurativo de Irizarry influencias tan distantes territorialmente como ajenas entre sí, pero que “cubren un marco amplísimo y coherente desde el Picasso más surrealista, pasando por una técnica empastada propia del expresionismo abstracto, del informalismo europeo y del neoexpresionismo, hasta la neofiguración de los ochenta” (Jackson, 39).

serie-marruecos-1024x683

Para finalizar, la exhibición incorpora de manera bien lograda un diálogo entre las mencionadas series y la obra titulada Ocupación de fuego, un portafolio gráfico compuesto por siete aguatintas sobre papel inspiradas y acompañadas de siete poemas del poeta y crítico de arte español, residente en Puerto Rico, Ángel Crespo.

Sin embargo, a pesar de la coherencia y elegancia con que la exhibición muestra la evolución creativa de Irizarry como un artista de amplia profundidad y seriedad en el estudio de la imagen y la técnica y, en ese sentido, indispensable para el análisis de la evolución del arte en Puerto Rico y en otros contextos, el antetítulo de la muestra evidencia la percepción fragmentada de nuestra realidad, el discontinuo desarrollo historiográfico que hemos heredado y el manejo que hacen de ello nuestras instituciones. La insistencia desde el título en reafirmar una vez más la puertorriqueñidad de Irizarry impone límites estrechos al alcance de una muestra que bien pudiera dialogar e insertarse en otros contextos y que, por consecuencia, reduce el legado del artista al eterno retorno del asunto de la identidad nacional.

Si bien es cierto que la propuesta abstraccionista de Irizarry fue vista en ciertos momentos como alejada de su contexto ‘nacional’ y, en consecuencia, poco valorada entre algunos críticos e historiadores de su tiempo en Puerto Rico, se puede hoy día afirmar que la obra de Marcos Irizarry ha sido igualmente defendida, reconocida como invaluable y consciente, y ampliamente estudiada entre críticos e historiadores del arte en las últimas décadas. Al análisis de su trabajo han aportado importantes autores como Efraín Barradas, Marimar Benítez, Mari Carmen Ramírez, Enrique García Gutiérrez, Rafael Jackson, Teresa López y Nelson Rivera, entre otros. Y, aunque tanto López como Rivera centraron sus estudios y argumentos en reafirmar la pertinencia del trabajo de Irizarry al desarrollo histórico del arte puertorriqueño y defender su valor ante las exclusiones mencionadas, todos los estudios han dado en el clavo en analizar seriamente y en describir y comprender la importancia del legado abstraccionista de Irizarry, valorar el contexto internacional del ejercicio creativo que nutre su producción y reafirmar su amplio alcance y el legado de su lenguaje.

marcos-irizarry-sin-titulo-1992-medio-mixto-collage-tinta-acrilico-y-papel-sobre-lienzo

En 1987, el Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico celebró una amplia muestra que reunió veintiséis años carrera. Más adelante en el tiempo, la obra de Irizarry ha sido objeto de estudio en importantes eventos académicos, como el Simposio sobre Marcos Irizarry celebrado en 2008 en la Universidad de Puerto Rico – Recinto de Mayagüez,  e incluida en exhibiciones colectivas recientes de gran envergadura.

Marcos-Irizarry-Taoux-1993-acrilico-sobre-lienzo

En ese sentido, vista como parte de un desarrollo histórico, la muestra que es motivo de esta reseña debería fungir de manera consciente el importante y fundamental rol de reinsertar la obra de Marcos Irizarry dentro la coyuntura del ejercicio plástico en el Puerto Rico de hoy. Esta muestra trae nuevamente a discusión la obra de un artista cosmopolita, bien informado sobre otros contextos y consciente de las prácticas internacionales, cuya vida y obra sostiene la tesis de Juan Flores sobre las remesas culturales, discute el concepto de la hibridez según descrito por Homi K. Bhabha o Néstor García Canclini y hasta dialoga con el concepto del rizoma según desarrollado por los pensadores Gilles Deleuze y Félix Guattari. La obra de Irizarry se sostiene en un diálogo tanto teórico como creativo entre la historia del arte de nuestro país y las nuevas tendencias en el quehacer internacional relativas a su momento histórico, pero cuyo legado ejerce una gran influencia en las prácticas creativas globales de hoy.

marcos-irizarry-sin-titulo-1991-acrilico-y-collage-sobre-lienzo-1024x489

Ante tal envergadura, se hace indispensable que la misma institución que propone la obra de Irizarry como “vanguardista” tenga el valor de igualmente romper con el discurso ya superado del ejercicio tradicional de la historia del arte en el país, de enterrar de una vez y por todas el asunto de la identidad y de acompañar la muestra de un análisis sólido en un diálogo bien documentado con el contexto contemporáneo global.

Según el crítico e historiador del arte Hal Foster, la obra vanguardista “nunca es históricamente eficaz o plenamente significativa en sus momentos iniciales. Y no puede serlo porque es traumática —un agujero en el orden simbólico de su tiempo que no está preparado para ella […] al menos no sin un cambio estructural—” (Foster, 34). Esa ruptura con el arte como institución y como definición que valoramos hoy en la obra de Marcos Irizarry urge reclamarla en el rol y discurso de nuestras instituciones para que de una vez y por todas operen como plataformas de exposición y exportación del arte que aquí se hace en un diálogo efectivo con el resto del mundo. Como indica el curador Gerardo Mosquera en su escrito titulado Contra el arte latinoamericano: “los curadores y las instituciones tenemos que responder a la vastedad global contemporánea” (Mosquera, 3).

No debo cerrar este escrito sin antes citar el certero argumento que esbozara Francisco José Ramos en el ensayo que acompañó la muestra titulada “100 años después, 100 artistas contemporáneos” en el mes de noviembre de 1998: “El devenir de un pueblo es histórico porque responde al pensamiento de una memoria común; es dramático porque tiene que ver con las acciones, la actuación, la puesta en vigor de una determinada cantidad y cualidad de fuerzas; y es artístico porque pone a prueba la inventiva y el grado de autonomía de esas mismas fuerzas. Desde esa perspectiva, la idea de una “identidad nacional” se muestra como un concepto muy pobre a la hora de explicar el devenir de un pueblo. Tengamos en cuenta aquí que es el poder explicativo de un concepto lo que justifica su pertinencia. Entendamos, por lo tanto, que la idea de una “identidad nacional” es una idea estéril que ya dio lo mejor de sí” (Ramos, 22).

vista-final-1024x683

Referencias:

Biaggi, Jackeline. Entrevista con Marcos Irizarry. Documento de archivo (1986).

Foster, Hal. El retorno de lo real. La vanguardia a finales de siglo. Madrid: Ediciones Akal, 2001.

Jackson, Rafael. “Marcos Irizarry, una abstracción internacional”, Mayagüez: un siglo de artistas. San Juan: Multiart Group, Instituto de Cultura Puertorriqueña, Museo de Las Américas, (2012).

López, Teresa. Marcos Irizarry: un vanguardista puertorriqueño. Introducción a su libro inédito (2015). Accesado el 7 de junio de 2015 en: https://www.academia.edu/12364175/Borrador_Marcos_Irizarry_Un_vanguardista_puertorriqueño.

Mosquera, Gerardo. Contra el arte latinoamericano. Conferencia dictada en el Centro Cultural España Córdoba, en 2009.p.3. Accesado el 7 de junio de 2015 en: http://ccemx.org/archivovivo/wp-content/uploads/2012/08/contra-el-arte-latinoamericano-short.pdf

Pérez, Luis M. Marcos Irizarry. Grabados y pinturas, 1962-1994. San Juan: Museo de San Juan (2015).

Ramos, Francisco José. 100 años después… 100 artistas contemporaneos. Reflexiones en torno a la presencia norteamericana. San Juan: Comité de los cien (1998).

La exhibición Marcos Irizarry: un vanguardista puertorriqueño, estará abierta en el Museo de San Juan hasta el mes de agosto de 2015. Para más información, pueden comunicarse al 787-724-1875.

Raquel Torres-Arzola, 2015

Todos los derechos reservados.

publicado originalmente en: www.visiondoble.net

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s