“Nos toca trascender la re-significación del cuerpo como una acción para ser vista”.

Publicado originalmente como crítica radial para la edición matutina de Hoy en las Noticias, espacio informativo de Radio Universidad de Puerto Rico el 11 de junio del 2014.

 

fresh fries

El pasado 20 de mayo, el equipo curatorial de la exhibición “Abrazar el presente” en la galería The Tin Tabernacle en Londres, censuró la pieza titulada “Frituras Frescas”, un video arte que apela al recurso del bodegón. El voluminoso cuerpo desnudo de una mujer con obesidad mórbida se muestra acostado sobre la mesa de uno de los restaurantes de la cadena Mc Donald’s. El equipo curatorial hizo uso del conflicto moral que provoca el desnudo para censurar el aspecto político de la pieza.

embracing the present cancelled

En menos de un mes, varios videos relacionados al cuerpo y la censura circulan en las redes sociales: una mujer que camina desnuda por las calles de La Habana, es arrestada y golpeada por agentes del orden público. Una mujer y dos hombres se desnudan en la Plaza de Armas del viejo San Juan para recrear una clase de dibujo anatómico y son arrestados y procesados judicialmente. Un artista colombiano se desnuda en una plaza, mientras un periodista lo acusa de obscenidad. Una artista luxemburguesa se sienta frente a la pintura “El origen del mundo” de Courbet, abre sus piernas, muestra su vulva y a pesar de los aplausos del público, es censurada por el personal del Museo d’Orsay.

origin of the world

Y así podemos hablar también de acciones de censura contra otros muchos artistas que -durante más de 60 años y desde el performance como práctica- se han desnudado, auto-flagelado, cortado la piel, masturbado y arriesgado su integridad corporal y emocional para cuestionar una y otra vez las relaciones entre la representación, lo real, lo simbólico y el orden social. Entonces ¿qué ha pasado que aún hoy seguimos acercándonos al cuerpo desde el escándalo y la moralidad?

El desnudo ha servido como herramienta para retar aquellas estructuras de interpretación unilateral presentes en la historia del arte y sustituirlas por dinámicas activas de dislocación e intercambio simbólico en lo social. Desde la acción como experiencia plástica, el desnudo provoca relaciones intersubjetivas que develan y debilitan las fronteras que tanto en lo público como en lo privado perpetúan dinámicas de poder y dominación. Sin embargo, a estas alturas del siglo 21, con la intensa sexualización del cuerpo desde la publicidad y la cultura mediática, la discusión en torno a lo obsceno se ha vuelto redundante y no nos percatamos que el desnudo en su significación ha alcanzado dimensiones inimaginables.

Urge entonces detenerse a evaluar críticamente y atemperar la efectividad de la acción artística como experiencia plástica actual, entender al espacio público y privado como escenarios mediáticos e insertar a la plástica experiencias que conceptualicen al espectador como un agente participativo y crítico, dispuesto a cuestionar su propio orden. Nos toca trascender la re-significación del cuerpo como una acción para ser vista. Si la cultura mediática ha transformado la comunicación en una acción de recepción pasiva, le toca entonces al arte provocar lo contrario.

En crítica de arte para Hoy en las Noticias, Raquel Torres-Arzola.

Todos los derechos reservados.

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