…Y DONDE HAY NEGOCIO, HAY POLÍTICA TAMBIÉN

 “En cualquiera de las versiones que el arte adoptó en el pasado,

nunca incluyó todas las variables necesarias

–es decir, todas las variables posibles-

para permitir una vida mejor.

Pero al menos, sí se plantaron algunas buenas semillas”.

Luis Camnitzer

El trabajo de la artista neoyorquina Andrea Fraser es, para muchos teóricos, un “paradigma dentro de la crítica institucional”. En una entrevista que concedió para la revista Artforum en el año 2004, Fraser afirmaba que: “todo arte es político”. Sin embargo, según la artista: “el problema es que la mayoría del mismo es reaccionario, esto es, pasivamente afirmativo con las relaciones de poder en los que se produce” [i].

Este tipo de afirmaciones ha venido generando debates intensos e interminables desde hace un tiempo. El teórico del arte mexicano Cuauhtémoc Media, por ejemplo, añade una interesante línea al debate cuando, en su famoso ensayo Once Tesis,señala que: “el arte contemporáneo parece tener la tarea de proteger la crítica cultural y el radicalismo social de la banalidad del presente. […] necesitaríamos considerar la posibilidad de que nuestra tarea pueda consistir, en gran medida, de la protección de la utopía –vista como la necesaria colusión del pasado con el porvenir– de su extinción definitiva en manos de la ideología presente. Tal es, no lo dudemos, un legado incómodo. Pues, en última instancia, ese legado implica la memoria del fracaso y una imperativa fascinación con los poderes de la historia”.

Ante la gran cantidad de argumentos valorativos y de debates interminables, me he preguntado desde hace mucho: ¿qué define al arte como acción política? ¿Realmente todo arte es político? ¿Es correcto definir una obra como reaccionaria? Mas aún, me pregunto: ¿puede realmente una obra de arte lograr un cambio social? ¿Es ese el propósito de hacer arte?

andrea fraser

El pasado 5 de abril de 2014 inauguró en la Galería Agustina Ferreyra la exhibición colectiva titulada Donde hay protesta, hay negocio. Una muestra curada por Marina Reyes Franco que reúne en un mismo espacio el trabajo de Ricardo Alcaide, Gala Berger, Carolina Caycedo, 
Marcelo Cidade, Livia Corona y Guillermo E. Rodríguez. Estos seis artistas latinoamericanos exploran, desde una diversidad de estrategias y recursos materiales, aquellos conflictos humanos, sociales y participativos que acarrea el momento contemporáneo, determinado por las dinámicas del nuevo capital internacional como sistema económico dominante.

La muestra logra abordar desde cada pieza los conflictos y contradicciones relacionadas con al momento actual, así como ampliar, desde el diálogo entre las piezas, la diversidad de acercamientos que subrayan, cuestionan y problematizan los artistas. Desde la apropiación de objetos hasta la imagen como ready made, cada una de las obras que presenta esta pequeña muestra nos permite no sólo cuestionar marcos referenciales y reevaluar acuerdos simbólicos y conclusiones ideológicas, sino apuntar hacia los alcances del arte como elemento de problematización.

                  

La exhibición inicia con la pieza del artista venezolano Ricardo Alcaide, titulada Prototypes. Dos fotografías presentan al espectador la imagen en blanco y negro de dos esculturas en un tamaño medio. Son dos objetos creados a partir de la unión de retazos de bastidores, de tela y de otros materiales cuyas formas aluden a las edificaciones citadinas propias de la modernidad arquitectónica latinoamericana. Estas piezas no sólo relacionan el arte con la historia urbana, desde una variedad de posibilidades poéticas, sino que apuntan a la debacle de la modernidad ideológica en la ciudad como centro de poder y desarrollo. Así mismo, al señalar la pobreza de los materiales que conforman estas esculturas, se libera un comentario en torno a la neo-colonización como un conjunto de retazos agotados en su  materialidad y, por lo tanto, en una subjetividad propia.

         Gala Berger  La piedra2

Al lado de Prototypes, dos repisas sostienen dos paneles de madera prensada cuyas aberturas hacen las veces de marcos múltiples. Esta pieza, titulada La piedra que cambió las cosas [también imagen de portada]hace alusión a los marcos de fotos que muchas familias de clase media suelen tener en las paredes de sus casas para mostrar, en un mismo cuadro, diferentes momentos de la vida familiar. Sin embargo, estos dos marcos no muestran imágenes de viajes de veraneo o navidad, ni apelan a la nostalgia de momentos que legitiman una definición pre-acordada de la familia. La piedra que cambió las cosas se convierte en un muestrario de aquellos detalles fundamentales que conforman el diseño gráfico de una variedad de monedas continentales que ya están fuera de circulación. En el momento en que la artista argentina Gala Berger coloca los billetes en estos marcos de manera prensada, apela no sólo a repensar la moneda como aquel documento de intercambio pre-acordado que posibilita la vida moderna, sino que invita al espectador a evaluar detenidamente las ilustraciones que les conforman como aquellos documentos de intercambio ideológico que sostienen nuestra convivencia, pre-acordada también. En el diseño de estos billetes, cada país elabora ilustraciones de lo mejor de su arquitectura y de su historia para darle legitimidad al poderío que implica la posesión de un mundo simbólico propio. No tanto es la moneda, sino sus ilustraciones, lo que la artista aborda como ready made que, enmarcadas en madera prensada y sostenidas por una repisa en la pared de la galería, pasan a ser objetos de estudio a partir de la mirada del espectador.

Desde un juego irónico y a modo de una conversación un tanto cruel pero acertada, la curadora Reyes Franco coloca junto a La piedra que cambió las cosas una interesante pieza del puertorriqueño Guillermo E. Rodríguez titulada Palimpsesto (38764) (31775) (01494). Sobre bastidor y tela, Rodríguez coloca y adhiere una cantidad de billetes de la Lotería Tradicional. Las imágenes que conforman el diseño de los billetes del primer cuadro, muestran no sólo parte de la arquitectura colonial sanjuanera, sino la imagen-cliché de un jíbaro que toca un güiro. En otros dos cuadros forrados con los billetes del sorteo especial del día de las madres, dos imágenes de mujeres componen el diseño gráfico del billete desde referencias visuales a la virgen María como símbolo religioso-cultural. Mientras el diseño en las monedas que componen la pieza de Berger aluden a un poderío económico e histórico de los países del continente americano, los billetes de la Lotería Tradicional de Puerto Rico no sólo apelan a la suerte, sino que su diseño fundamenta esa suerte en identidades discursivas, legadas o construidas y desde estructuras que no están carentes de conflicto. Las diferencias fundamentales que nos revelan las piezas se unen en la debacle inevitable que el momento contemporáneo trae para ambas escenas.

Al lado de esta pieza, la artista latinoamericana, nacida en Inglaterra, Carolina Caceydo, continúa la discusión relacionada a la imagen como ready made a partir de la apropiación que hace de cuatro fotografías. Para la pieza titulada Río Escalonado, dos imágenes de represas de agua como símbolo moderno de poderío y desarrollo económico son contrapuestas a dos imágenes de revueltas políticas y enfrentamientos. Según Reyes Franco, la contraposición de conceptos como “fluir y contener” relacionados al agua como recurso natural es utilizada a modo de metáfora para comentar en torno a la participación como ejercicio democrático que posibilita el fluir del poder, frente a la contención del mismo por las fuerzas represoras del Estado. La pieza genera comentarios y cuestionamientos sobre la posibilidad del ejercicio democrático y las recientes movilizaciones que en varios contextos surgieron como reclamos de participación ciudadana real.

Aquel políptico de imágenes, construido a partir de juegos de forma y elementos de composición fotográfica, recurre al dinamismo de la línea curva como diálogo interno. Esta línea, como elemento formal, es utilizada a su vez por la curadora para introducir la pieza de la artista mexicana Livia Corona Benjamin titulada Estudiante, Cuatro Vientos. En la fotografía, un pre-adolescente está sentado en la parte baja de un tobogán o chorrera construida en espiral. Vestido con uniforme escolar, a su lado una mochila, el pre-adolescente sostiene en una de sus manos un lápiz de madera. Su mirada se conecta serena con la del espectador, desde una aparente seguridad económica que se sostiene por el ambiente que le rodea: el suburbio urbano como el elemento que apunta al desarrollo histórico de la clase media trabajadora. Sin embargo, tras una lectura cautelosa de la imagen, la mirada del pre-adolescente se vuelve tan enigmática como la sonrisa de la Gioconda de Da Vinci. Rodeado por ese entorno que no implica poderío económico sino la aparente seguridad del endeudamiento crediticio y la explotación laboral, esta imagen de un joven de edad escolar genera incertidumbre sobre futuros posibles, mientras provoca lecturas en torno a la escuela como bastión ideológico capaz de perpetuar el sistema hegemónico y el orden económico mundial.

Para finalizar, una pila de doscientos cuarenta bloques de cemento aplastan una bandera brasileña. Esta pieza, del artista Marcelo Cidade y titulada Luto e Luta, alude al cemento, símbolo del desarrollo arquitectónico urbano, como una tumba bajo la cual la mismísima identidad nacional, a pesar de la asfixia y la fragilidad de sus símbolos, continúa como soporte ideológico aparentemente agotado pero aún inquebrantable.

Esta pequeña muestra logra, desde de la contundencia de sus piezas y de la mirada curatorial que las une, apuntar no sólo al conceptualismo latinoamericano como movimiento vigente, sino que, además, discute en torno a los alcances del arte como escenario de posibilidades antagónicas, a partir de experiencias estéticas que apuntan hacia posibles redefiniciones de lo simbólico. El título de la muestra aparece como un intento de reconocer las contradicciones entre ese arte “político” y su circulación en las esferas institucionales y económicas, junto al poder que les circunscribe. Reyes Franco busca, con Donde hay protesta, hay negocio, realizar un comentario desde la afirmación sobre aquellos argumentos que muchos críticos y artistas como Andrea Fraser señalan, denuncian y discuten desde lo valorativo.

Sin embargo, resulta fundamental entender que, según la teórica Chantal Mouffe, mientras la política se define como el “conjunto de prácticas e instituciones” que organizan la convivencia, lo político es aquella “dimensión antagónica” que nos constituye como sociedad. En su escrito Artistic Activism and Antagonic Practices, Mouffe añade que: “las prácticas artísticas juegan un papel en la constitución y forma de un orden simbólico existente y en su cuestionamiento”. Es a partir de Mouffe, entonces, que podemos pensar que el arte político no es aquel que renuncia a tener presencia, participación y circulación en las instituciones culturales y económicas que mueven la escena del arte, ni es aquel que pretende estar libre de las contradicciones que esta circulación provoca. El arte político es aquel que logra, desde su materialidad, forma y discurso estético intervenciones capaces de cuestionar el orden simbólico que define la dimensión de lo político, enraizado en esa base ideológica pre-acordada que todos heredamos y compartimos.

Sería utópico esperar que alguna de las piezas que conforman la muestra logren generar algún tipo de movilidad en el momento contemporáneo o transformar por sí solas el sistema hegemónico que afecta nuestras posibilidades participativas. Pero, al menos, habrán contribuido a su cuestionamiento desde la mirada crítica del espectador, como elemento fundamental en este juego deconstructivo. En ese sentido, se siguen plantando ‘buenas semillas’.

Raquel Torres-Arzola, 2014

Todos los derechos reservados.

La exhibición Donde hay protesta, hay negocio estará abierta en la Galería Agustina Ferreyra hasta el 3 de mayo y puede ser visitada de miércoles a sábado en un horario de 12 del medio día a 6 de la tarde. Para más información, pueden visitar la web de la Galería.

publicado originalmente en: www.visiondoble.net

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