¿CAUCES Y DESVÍOS?

“The sea and the sky are a way of packaging ‘the world’ as a totalized image,

as a picture of completeness, as a field constituted by the logic of its own frame.

But the frame is a frame of exclusions and its field is a work of ideological construction”

Rosalind Krauss

Untitled-1

mona hatoum 2

Según reseña el crítico de arte Jaleh Mansoor en el número 133 de la revistaOctober, en 1996 la artista palestina nacida en Beirut, Mona Hatoum, viajó de Londres a Israel con el propósito de realizar una residencia artística de un mes de duración. La residencia culminaría con una exhibición en la Anadiel Gallery ubicada en la zona occidental de la ciudad de Jerusalén. Durante el viaje, Hatoum se encuentra casualmente con un mapa del territorio palestino-israelí, cuyas líneas y demarcaciones contenían los Acuerdos de Oslo firmados en el 1993. Estos acuerdos de paz –entre otras cosas– contemplaban la posibilidad de un gobierno que manejara los asuntos ‘internos’ de Palestina a la vez que legitimaba el control israelí sobre sus fronteras.

A partir de su propia experiencia con la realidad histórica que los acuerdos de Oslo representaban, Hatoum realiza una emotiva e interesante pieza titulada Present Tense que contiene su propia versión del mapa. Para la realización de la pieza, la artista incrusta, sobre una cuadrícula compuesta de dos mil doscientas barras de jabón a base de aceite de oliva, miles de pequeñas cuentecitas rojas que dan forma a los territorios que por el acuerdo de Oslo serían “devueltos” a las autoridades palestinas. El jabón a base de aceite de oliva era uno de los pocos productos tradicionales en el mercado que continuaban siendo manufacturados por manos palestinas en aquel período histórico. Por lo tanto, la cuadrícula formada por esas dos mil doscientas barras de jabón representaba un símbolo de resistencia, un mapa subjetivo sobre el cual la artista señalaba el aislamiento territorial y la exclusión que los acuerdos de Oslo destinaban para los palestinos.

mona hatoum 1

 

Present Tense contiene en su materialidad una denuncia política directa, enmarcada en la poética de una experiencia sensorial particular: el fuerte olor a oliva que emana de las barras de jabón. Sin embargo, y para sorpresa de la artista, el público israelí de la ciudad de Tel Aviv que visitó la exhibición relacionó inevitablemente el olor del jabón con su experiencia en los campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial. “This couldn’t have been further from my thoughts”, indicó Hatoum a Mansoor. La cuadrícula o grid, ese mapa subjetivo formado por las barras de jabón, pasó entonces a representar -más allá de la experiencia de la artista- aquellos “límites biopolíticos” que ambos grupos enemigos, palestinos e israelíes, han experimentado en distintos períodos históricos: la marginalidad, la exclusión, el aislamiento, el exilio.

Para la historia del arte occidental, la cuadrícula representa aquella estructura formal que dio base no sólo al arte abstracto, sino también a su pretensión universalista. La cuadrícula -como símbolo del movimiento abstraccionista- pasa a ser esa cualidad formal que conecta de manera muy acertada la pieza Present Tense con la historia del arte predominante. Y el jabón pasa a ser, entonces, el elemento metafórico que conecta el concepto de la universalidad con la historia particular de ambos pueblos. Según Mansoor, debido a la efectiva utilización de la cuadrícula, Hatoum logra quebrar las pretensiones totalizantes (“colonialistas e imperialistas”) de la llamada universalidad. Más aún, ubicada en el espacio teórico de la post-colonialidad, Present Tense reclama y redefine esa universalidad como una red compuesta inevitablemente de múltiples particularidades.

El pasado mes de noviembre se inauguró, en el Centro Curatorial La15, la exhibiciónCauces y Desvíos. Este evento cierra un ciclo de cuatro exposiciones realizadas entre México y Marruecos y que abordan situaciones específicas sobre la relación del ser humano con el agua. La artista Jeannette Betancourt, puertorriqueña nacida en Brooklyn y nacionalizada mexicana, investiga la relación particular de la población de cada país que visita con ese recurso natural. La artista materializa el resultado de sus experiencias en piezas escultóricas, instalaciones e intervenciones, por lo que aborda la temática del agua desde una variedad de medios y materiales.

En Cauces y Desvíos, cinco piezas abordan la temática desde un ejercicio artístico minimal, con ciertas referencias al post-conteptualismo como el lenguaje común de la escena del arte contemporáneo global. Para la pieza Acumulación, la artista recrea en resina una cantidad de botellas de plástico amontonadas sobre un soporte. La forma de la pieza nos remite a los vertederos clandestinos y a la acumulación de basura con la que compartimos nuestra cotidianeidad citadina o rural. A su vez, la forma de la botella como objeto descartado plantea un comentario sobre la cultura contemporánea del uso y el desecho, el des/valor y la des/memoria. Esta pieza, contrapuesta a la pieza de video titulada Cuerpo nómada, juxtapone dos facetas de esa misma realidad contemporánea: la contención, mercadeo y venta de un recurso natural que se supone sea abundante y gratuito.

En Desviaciones Puerto Rico, la artista integra el agua a la materialidad de las piezas. En la primera, una variedad de contenedores de acero inoxidable en forma de gota y colocados en el piso sirven como soporte para el recurso. Mientras, la segunda pretende fungir como un “paisaje hídrico” compuesto por contenedores de acrílico que almacenan y exhiben una variedad de muestras de agua recopiladas por la artista en diversas zonas de la Isla. Por su parte, Trayectos Hídricos funciona como un documento, un grabado sobre acrílico de tres etapas del paso del huracán Georges sobre la isla en el 1998 y la cantidad de agua detectada por el radar Doppler.

Cada una de las piezas en la muestra pretende establecer conexiones particulares que generen reflexiones en torno al manejo y disfrute del agua como un recurso natural necesario para la vida. Sin embargo, la “universalidad” de la propuesta se sustenta sólo en el reconocimiento de esa necesidad vital, mas obvia discutir o hacer referencias a las realidades político-económicas globales que determinan las contradicciones y tensiones en el acceso y uso del recurso.

Más allá de la propuesta estética que emana de la muestra o del valor que pueda residir en la identidad material de las piezas, es importante reconocer que la trascendencia del arte dependerá de su relevancia. A mi entender, en la medida en que la propuesta de Cauces y Desvíos no hace referencia a esas tensiones políticas y económicas globales, la intención de la muestra no se invalida, pero se impone a sí misma límites irremediablemente estrechos.

Como indica con mucha crudeza la teórica Mary Meller en su libro Feminismo y Ecología: “Salvar las ballenas, preservar la naturaleza silvestre, reciclar o hacer campañas para el consumo de productos naturales palidecen hasta la insignificancia frente a la necesidad inmediata de agua limpia, comida, higiene y salud. Sin embargo, sería igualmente equivocado verlas en oposición”.

Resulta fundamental reconocer, entonces, que el agua es tanto un recurso como una necesidad vital de carácter universal. Sin embargo, resulta igualmente imprescindible hacer constar que las experiencias particulares dentro y fuera de cada país con el acceso al agua dependen de cómo las políticas económicas globales y la privatización del recurso han polarizado la experiencia: abundancia/escasez, contaminación/salubridad, acceso/exclusión. Es en esta polarización de experiencias donde radica la universalidad del tema.

Según explica la crítico de arte Emily Apter en su ensayo The Aesthetics of Critical Habitats: “If habitat is invoked here, it must not be in the naive belief that it necessarily achieves a more successful calibration of the local and the global, nor in the hope that it offers an aesthetic ideology fully resistant to globalization theory, but primarily because if focuses attention explicitly on how global financial and information economies are being embedded within geopoetic signifying practices across media”.

La universalidad que Mona Hatoum redefine en su práctica como una red compuesta de múltiples particularidades no puede pretenderse como establecida. Esta re-definición de la universalidad tiene que ser reafirmada como postura y defendida desde señalamientos sólidos, ya sean formales o conceptuales, que logren develar los marcos de exclusión que aún operan en el manejo de todas las necesidades humanas. La universalidad del agua como recurso vital y su poética es sólo un marco más que pretende empacar el mundo bajo una misma necesidad que justifica políticas económicas totalizantes. ¿Por qué no tomarlo en cuenta?

Raquel Torres Arzola, 2014

Todos los derechos reservados.

 

 

 

 

 

 

Para más información, puede consultar el sitio web de La15.

publicado originalmente en: www.visiondoble.net

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