(poemario) 1997-1999

quiero leer sobre tu sombra

caminar verdades bajo tu piel

levantar abismos que huelan a cocodrilo

y sembrar carcajadas cuando nace en tí la lejanía de amarme

me pregunto, qué será de ti

-muy bien, gracias-

jugando a linterna de nube sobre montañas

silbando cantos de mar, como caracoles de miedo y prohibición

buscándome entre las flores de un sol obscuro,

verdadero y único regente de libertad

te extraño, aunque no sea cierto

la manipulación pretende la soledad como su amante en turno

yo la disfruto, amada por todos y por nadie

como tallos de memoria, sobre la piedra de un surco imposible

como escribir que se muere pronto, para que ya no se muera más

2.

la brisa llevó tu olvido a apagarse entre las olas del profundo silencio que me germina

y en el que habito

vive en mi memoria pretendida el palpitar de tu caricia mojada

mientras un seco y amarillo espíritu me susurra – sin voz alguna – en tu recuerdo

las nubes escampan arena virgen de tiempo

entre arboleda de ensueños derramada

hasta olvidar que te llamé sombra y secreto

fuimos abismo espanato de sangre futura

somos lo mismo, entre la sordera de esa historia no escrita

mutismo de posibles amaneceres

callo a voces la pena de una sábana que muere silente

entre el perdón obligado de una esclava e invencible libertad

3.

cada día que pasa

es un pedazo de corazón

que se desprende

y se pierde

por entre las mil hojas que cubren el sender

y así cada minuto

como una sonrisa más

seca

en el bolso viejo

del requerido bagaje embustero

la humedad escondida que brota

de cada segundo,

vapor interminable de secretos

y cada pensamiento se escurre

de entre los dedos

como el agua del manantial aquel

por donde navegaron mis sueños

4.

me recuerdo buscando por entre los vacíos ventanales que los primeros rayos de nuestro regente besaran aladas hojas de papel en mi boca, lo suficiente como para no olvidar que las palabras no rezarían la dulce impenitencia que se nos prestaría. pero aún la arbolada se escondía juguetona cuando entraste desnudo de posibilidades azules – como versos enlazando banderas – tras tu escudera sonrisa de fantasía y misterio. yo, vestida aún de imposibles imaginarios. fuimos entonces dos seres sin vida entretejida, de pena sin recuerdo, abriendo caracoles a un cuarto ya derramado de calor ajeno, sin paredes movibles, sólo de hierro el camino hasta la playa de tu ruego, mintiendo verdaderas verdades, nombrados únicamente de momentos, sin que voz alguna alcanzara escapar al temporal estremecido que nos amanecía en quejumbroso silencio. así se desbordaron los minutos sobre los que se revelaron de luz los sueños. y de tanta lluvia se llenó de nube la nostalgia, aunque para ella aún no despertaba el sol.

5.

tu corazón de madre quedó suspendido un instante entre la locura de perderme amada

disminuida como un rayo de luna que duerme margaritas sobre niebla fría y cálida

fueron muchos los amantes y hoy son muchos los que matan

pero entre vida se escribe y entre escritura se canta

la nostalgia de una libertad perdida, aún cuando somos camino de ala sobre montañas

¡cómo caes tu sencilla

anhelando el amor que en silencio nos desbordaba!

sembraste raíz fuerte

rogando entre ataduras que no levantase vuelo hasta mañana

no me señales, madre, que me acabas

fuera de tus alas de paja voy construyendo de luces mi ciego rumbo

aunque no estás sola

es la misma soledad quien aún nos acompaña

6.

entonces me doy cuenta cuán fácil se me hizo mencionar tu nombre. porque realmente no te nombraba. era imposible imaginar que tras tu sombra de vuelo escondido se encontraba algo más que el viento de la memoria sin recuerdo. no me veía en tu mirada cuando buscaba mi reflejo en tu papel, no encontraba puente alguno hacia tu trigo, porque sólo de brisas caminaban tus ojos hacia los míos. tu nombre onda, con un simple mencionarlo derribaste mi historia de goliatescas negaciones en valentía de húmedo cristal. al pronunciarte hoy es evidente lo más desconocido entre la nada que conozco de ti. veo allí desnudo tu dormido cuerpo casi en juego de esencia desconocida, y te miro con mis ojos para darme cuenta que tampoco conoces la definición con la que me sueles mencionar.

7.

de vez en cuando ocurre

que lo único que tengo

son unas pocas y calladas palabras.

a veces son húmedas, secas

tan distantes que no tocan la más sensible fibra humana.

otras veces me besan la piel y se me escapan

como la brisa cuando intento abrazarla.

pero muchas veces se plasman en el papel, inmovibles,

sin comprender que no las entiendo

sin importarles que las llama mi alma.

8.

suelo ser quien habita este espacio inconcluso

este hábitat de ilusiones reales y encuentros de infinidad

soy quien perfuma su pudor

sus imágenes contrarias

quien desnuda su risa y su llanto y bebe el momento tierno que le sobra.

soy quien baña su caminar de tiempo en melodía de rosa

quien recoge el sudor de su mirada en sol

quien abriga el respirar entre manantiales de pasados

como besado nos arropa el intento por la vida y el amor.

soy yo, aunque no lo soy del todo.

este espacio me descubre en cada negación que impulsa

y en cada afirmación

lleno este espacio de un vacío que en alma se transforma.

para cuando ya no sea

para cuando ya no esté

será otro cuerpo quien impregne su verso callado, su mutilada historia

y cada ventana, cada puerta, cada pared de grandes ojos y negada boca

habitarán en mi centro

marcando liviano este ser que caminará cada vez más adelante con migo

y sin mi.

9.

sólo entre las páginas de un silbido

he podido recoger un poco de tiempo para nombrarlo.

a veces olvido que está allí

a veces olvido que me sueña.

inmersa entre tantas hojas busco enmarcar el sabor de cada día

como un cansancio que no muere

interna en el callado mío

he descubierto la brevedad

como el ser que en silencio germinó desde siempre.

hoy su dulzura me acompaña

y me besa la piel sin máscara alguna

anhelando salir al mundo para reconocerlo,

y morir consciente de que estuve viva

frente al espejo de la duda

como la imagen misma

10.

fuera del nido

-proyectil de caótica negación-

fuer del pecho

de la fortaleza

fuera de las paredes y el techo

de los hermanos, la madre, el padrastro

fuera de mí misma, de lo que fui, de lo que no-sé-qué-pretendo-ser

fuera de un amor y su fiereza

de la protección y el reclamo

estoy aquí, sostenida por el viento

buscando rumbo sin causa aparente

viva sólo por la obligación de mantener ocupados los ojos,

sin comprender la permanencia del forzado latido

ni la sublime risa que acompaña este llanto indolente

entre jardines de fuego y semilla

aquí, sobre puentes de polvo y estrella

no comprendo la libertad ni el sueño

-paquetitos de colores ante los verdes ojos de quien no mira-

se opaca el traslúcido ser del que no está

el negro matiz se torna a mis espaldas

en azul esperanza de vuelo.

el beso verdugo de la vejación me niega la tenencia de lo propio.

aquí no conozco mis pasos

la mirada casi en olvido de quien no escucha.

los árboles no mueren secos,

bajo el filo del pensamiento aumenta la asfixia del día

la noche se esconde bajo mantos de sangre y miedo sobre vacíos de sonrisas,

la neblina se abraza entre montañas de hielo

buscando calor para sus alas,

como el amor excusa por matarnos y exigir poesía.

no conozco la soledad del que acompaña

ni el paso de quien va consigo mismo

aquí no comprendo nada

ni el aquí

ni la incomprensión que no pregunta

ni la ausencia de la no respuesta

será la diáfana necedad de las palabras que brotan lejanas

entonces el viento se las roba

y ya no me sostiene más

11. (Epílogo)

– Raquel Torres-Arzola, 2022. Todos los derechos reservados.